Las futbolistas de la liga española estrenan 2020 sin convenio colectivo ni visibilidad

Sin convenio colectivo ni visibilidad. Ayer, el día en el que Atlético de Madrid y Barcelona disputaron el clásico de la liga femenina de fútbol, las jugadoras midieron sus fuerzas sin la protección del prometido convenio laboral y sin una sola cadena de televisión que retransmitiera el choque, el más esperado de la temporada.

¿En dónde quedó aquello de caminar hacia la igualdad? ¿En el cajón de los intereses económicos de quienes manejan los hilos del negocio del fútbol?

En cuestión de días, todo lo que aparentemente se había avanzado en 2019 en la lucha de las futbolistas por tener unas condiciones de trabajo dignas ha quedado en el limbo, sin que nadie se haya dignado a aclarar por qué.

“Este lunes habíamos sido convocadas en Madrid para vivir un día histórico, pero nos hemos encontrado incertidumbre. No sabemos qué pasa, es la realidad”, lamentó la futbolista del Athletic de Bilbao Ainhoa Tirapu el pasado lunes.

“Pasa el tiempo y se pierden derechos laborales, algo que no nos podemos permitir. Nos sentimos ninguneadas. No queremos llegar a ese punto, a la huelga, pero esto no se puede alargar más”, añadió en un rueda de prensa que estaba prevista con otro fin.

Ese día, 20 de enero, las representantes de las futbolistas de la Primera Iberdrola deberían haber festejado la firma de un convenio laboral que apenas tiene precedentes en el deporte español -el baloncesto lo tuvo durante un tiempo y enseguida quedó sin efecto- ni en el europeo.

Después de 13 meses de negociación, con una breve huelga de por medio, los diferentes actores habían acordado los términos del documento a finales del pasado diciembre y se habían emplazado al 15 de enero para rubricarlo definitivamente.

Para paliar las dificultades económicas esgrimidas por algunos clubes para oponerse al acuerdo, la Federación española de fútbol (RFEF) se había comprometido a incluir a los equipos femeninos en el Programa Élite. Eso permitiría que los conjuntos de la Primera Iberdrola recibieran 500.000 euros anuales y los de la Liga Reto, la segunda división, 100.000.

Llegó el 15 y, sin que quedara claro el motivo, la firma se trasladó al 20. Supuestamente, la rúbrica debía estamparse en un acto por todo lo alto y no habían tenido tiempo suficiente para preparar tanta pompa…

Cinco días después, el lunes pasado, todo parecía listo. Protagonistas, medios de comunicación e hinchas esperaban la foto de la histórica firma. Pero ésta demoraba. Y demoraba. Y cuando llegó el anuncio, lo que se comunicó fue un nuevo aplazamiento sine die del esperado acuerdo.

“Tras los comunicados emitidos por la ACFF y la RFEF, esperábamos que este 20 de enero fuera un día histórico con la firma del convenio colectivo, un día importante para la igualdad, pero no ha podido ser”, afirmó David Aganzo, presidente de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), el sindicato mayoritario.

“Todos nos preguntamos, ¿por qué?”, prosiguió.

La RFEF enmudeció. No dedicó ni uno solo de sus ocho tuits de ese día al fiasco de la firma. Habló de designaciones arbitrales, de fútbol sala y hasta de un curso de formación de porteros… Quizás necesitaba más tiempo para pensar qué iba a decir.

Pero no. Al día siguiente, ni emitió un comunicado ni tuvo a bien pronunciarse sobre el asunto en ninguna de las  26 ocasiones en las que tuiteó.

Es, sin embargo, la misma Federación que para llevar la Supercopa (masculina) de España a Arabia Saudita esgrimió como argumento de peso el avance que ese partido iba a representar para la libertad de las mujeres de aquel país.

La Primera Iberdrola, como acostumbra, tampoco abrió la boca al respecto. En una postura de lo más extraña y cuestionable, los organizadores del torneo de la principal liga femenina invisibilizan sistemáticamente la lucha de las futbolistas y todo lo que tiene que ver con ella como si la cosa no fuera con ellos.

No son los únicos. Lo mismo hicieron la mayoría de clubes, incluidos Barcelona y Real Madrid. Ambos fueron señalados por diversos medios de comunicación como los responsables de que no se hubiera firmado el convenio. Según estas informaciones, la entidad blanca -que la próxima temporada absorberá definitivamente al Tacón- y la azulgrana pretendían retransmitir todos los partidos de sus equipos a través de sus plataformas. Mediapro, que posee los derechos de televisión de la mayoría de clubes pero no los de Barcelona, Tacón, Athletic y Madrid CFF, se habría opuesto.

La productora se comprometió a pagar 1,5 millones euros por retransmitir en su canal tres encuentros por fecha de la Primera Iberdrola y tiene cierta lógica que no quiera que algunos de los grandes equipos ofrezcan gratuitamente el mismo producto en sus medios y redes.

En este caso, sin embargo, sus intereses económicos parecen incompatibles con la promoción de un deporte que cotiza al alza entre las mujeres y el público en general pero que sigue necesitando apoyos y visibilidad.

No se puede decir que la tiene cuando el partido más esperado de la temporada no se ofrece por ningún canal y sólo llega a quienes acuden a la cancha.

Pudiendo retransmitirlo, ya que posee los derechos del Atlético de Madrid, Mediapro decidió no hacerlo.

“Por decisión de Mediapro, que gestiona los derechos del equipo local, el gran partido del fútbol femenino estatal no será emitido por ningún medio audiovisual”, se limitó a decir el Barcelona en su web en la nota previa al gran duelo frente al Atlético.

Días antes, Mediapro había presumido en sus redes sociales de ser la productora responsable del anuncio televisivo que ilustra la campaña T’ho estàs perdent (Te lo estás perdiendo) para promocionar el deporte femenino y su consumo en medios.

“Lamentamos esta decisión que no comprendemos. Mediapro tiene los derechos para retransmitir el partido y, si no lo hace, lo hace en perjuicio no sólo de la afición y de los  clubes, sino [también] del fútbol femenino y del espectador, que cada vez más busca este tipo de contenido”, agregó María Teixidor, la directiva del Barcelona responsable del equipo femenino, en declaraciones a los medios del club azulgrana.

Nada dijo, en cambio, sobre el convenio que otras fuentes azulgranas negaron, de manera extra oficial, haber torpedeado. Según estas fuentes, el Barcelona no exigió retransmitir todos los partidos de su equipo como condición para firmar el acuerdo.

Sea como fuere, lo único claro casi una semana después es que las principales perjudicadas siguen siendo las futbolistas que, con razón, se sienten engañadas y ninguneadas.

“Queremos explicaciones. Las futbolistas seguimos unidas; hemos puesto todo de nuestra parte, de ahí que se paralizara la huelga, pero ahora nos preguntamos: ¿qué más debemos hacer para que se firme el convenio colectivo?”, apuntó la jugadora del Betis Priscila Borja.

“Sentimos que no se nos está tomando en serio. A nosotras nos da igual cómo se llegue a un acuerdo definitivo, lo que queremos es tener garantizados nuestros derechos laborales. Se nos escapa qué pasa, no lo entendemos después de los comunicados que se emitieron en días pasados”, continuó Ainhoa Tirapu, antes de apuntar la posibilidad de convocar una nueva huelga.

Este fin de semana jugaron, clásico incluido, aunque pasara desapercibido. Las circunstancias, sin embargo, parecen pedir a gritos que las futbolistas vuelvan a parar.

  • PH foto: AFE

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