Viejas glorias con fútbol y discurso

Nunca fui muy fan de los partidos entre viejas glorias. Creo que a menudo dejan en mal lugar a las leyendas y aportan poco o nada al espectáculo.

Y sin embargo, me gustó asistir al que protagonizaron este viernes en Lyón una selección de antiguas futbolistas francesas y otra de ex jugadoras internacionales, como previa de la final del Mundial de Francia que este domingo dirimirán en el Parc Lyonnais la aspirante Holanda y la tricampeona Estados Unidos.

Confieso que, como la mayoría de quienes estábamos allí, no conocía a casi ninguna de las supuestas jugadoras estrella. Entre ellas no estaba, por ejemplo, la estadounidense Hope Solo ni su compatriota Brandi Chastain, por citar a dos campeonas mundiales de lo más populares entre la hinchada.

Y quizás por eso me sorprendió ver el gran nivel de juego que mostraron aquellas mujeres en una cancha de fútbol sala a más de 30 grados de temperatura.

Su control del balón y su capacidad para fintar y hacer filigranas me pareció notable, especialmente en el caso de algunas ex futbolistas que estaban más cerca de los 60 años que de los 50.

Imagino que fueron pioneras. Y que sirvieron de ejemplo a otras mujeres que también disputaron el pretendido choque de las leyendas como la recién retirada Laure Georges, ex del Paris Saint Germain y del Bayern de Múnich, y Sandrine Brétigny, aún en activo en el Marsella.

En el equipo internacional, mucho menos numeroso en componentes, había ex mundialistas como la canadiense Karina Leblanc, la estadounidense Kristine Lilly y la holandesa Kirsten van de Ven.

Leblanc, que disputó el pasado Mundial de Canadá 2015 y se retiró a su término, protagonizó alguna que otra atajada de mérito, derrochó simpatía y se explayó ante l@s periodistas con un discurso de lo más interesante.

Escribiré sobre él más adelante, pero avanzo un titular: “Este Mundial ha demostrado que el fútbol no es más un deporte sólo de hombres, es también un deporte de mujeres. Hay que aprovechar este momento de auge para construir algo sólido”.

Entre todas las futbolistas, se colaron también el francés Youri Djordkaeff y el brasileño Sony Anderson, el primero con la selección gala, el segundo con la internacional. No acabé de entender el papel de los dos ex internacionales en un partido de glorias femeninas… Pero quiero pensar que la FIFA intentó usarlos de reclamo y como ejemplo de hombres que no tienen problema en jugar con las mujeres…

Djordkaeff, además de campeón del mundo con Francia en 1998, es lionés de nacimiento. Y Anderson completó la parte más brillante de su carrera en el Olympique Lyonnais entre 1999 y 2003. Son dos futbolistas populares en la zona y, ciertamente, a quienes más reconocían los fans que se acercaron en busca de autógrafos, selfis y espectáculo futbolístico bajo el tremendo calor.

Hubo, por cierto, siete goles: cuatro para el combinado francés y tres para el internacional. Algunos fueron, ciertamente, espectaculares.

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